
Necesitamos vivir a Cristo. Ser cristiano significa ser un seguidor de Jesus; un creyente. Y eso supone que le creemos, y le OBEDECEMOS. El tema es que Jesus dijo: “toma tu cruz, y sigueme”. Ese precio de seguir a Jesus es altísimo. Representa sufrimiento, rechazo, dolor, y auto control por el resto de nuestra vida. Una de las razones por las que muchos dejaron de seguir a Jesus en las narraciones del evangelio de Mateo, es porque entendieron el verdadero propósito del discipulado: el seguimiento, y por lo mismo, calcularon el precio, y no estuvieron dispuestos a dejar lo que tenían por delante a cambio de la oferta de Jesus.
Por supuesto, el premio es incalculablemente grande! ¿Estás dispuesto a seguir a Jesus?

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