US CHURCH

El gobierno eclesiástico en el marco evangélico a través de los tiempos ha sido siempre una mezcla de tres elementos principales: un reflejo del sistema de gobierno político del país en el que se encuentra, un sistema de principios o modelos aprendidos a través del tiempo, tradición, denominación, costumbres, y un reflejo de la visión y educación tanto formal como ministerial de su o sus líderes. La iglesia hispanohablante en Estados Unidos en las primeras dos décadas del presente siglo XXI, reflejan estos tres elementos, acompañados de los tintes de carácter económico y social que la mezcla demográfica provee en este contexto.

Existe una interacción que llama la atención, en las fuerzas que influencian estos comportamientos de la iglesia hispanoamericana en Estados Unidos. Por un lado, tenemos que muchas iglesias en Latinoamérica son “inspiradas” por iglesias de anglosajones en Estados Unidos, y en muchos casos, los sistemas y prácticas de estos grupos se vuelven “ideales” para muchas iglesias en países latinoamericanos; y al mismo tiempo, muchas iglesias de Latinoamérica, son el “modelo”, para los sistemas de gobierno y comportamiento administrativo de muchas iglesias hispanohablantes en Estados Unidos, creando así un circulo de dependencia relativa en ambos grupos. De tal suerte, que tanto el gobierno como los modelos administrativos muchas veces distan mucho unos de otros entre dos iglesias de la misma denominación en Estados Unidos, cuando esas dos iglesias son, una de anglosajones, y otra de hispanos, en el mismo territorio, y en ocasiones hasta en el mismo templo.

Parte de esta dinámica nace en el proceso de plantación de iglesias. Este servidor tuvo la oportunidad como músico itinerante y predicador, de visitar un poco más de mil diferentes iglesias hispanas en un periodo de diez años en Estados Unidos, y observar de primera mano los diferentes modelos de gobierno y sistemas administrativos (donde existen, al menos de manera organizada u observable), de estas diferentes iglesias. En muchos casos he entrevistado personalmente a los pastores sobre su experiencia pastoral y administrativa. Lo que mencionaré a continuación no lo he tomado de ninguna fuente bibliográfica, sino más bien es el resultado de un trabajo de campo, recopilado por más de quince años viajando y conociendo las diferentes formas de la iglesia en Estados Unidos.  Estableceremos algunos puntos importantes:

  1. La plantación de una iglesia nueva muchas veces se da como resultado de una división o segmentación de un pequeño grupo de una iglesia existente, o la carencia absoluta de una iglesia que hable español y entienda la cultura de los miembros.
  2. La gran mayoría de iglesias evangélicas hispanas en Estados Unidos, cabrían dentro de la categoría de “iglesias misioneras”, debido a los factores siguientes:
    1. El comportamiento de asistencia, pertenencia y participación del miembro común se ve afectada por factores como: trabajo, horario, transporte, y los cambios en esos elementos para poder asistir.
    2. El miembro de la iglesia está en dicha congregación por un periodo temporal y después se muda a otro pueblo, otro estado, o regresa a su país de origen. En algunos casos, tristemente la persona es absorbida por sus intereses personales y deja de asistir totalmente a la iglesia.
    3. Durante el tiempo que participa de dicha congregación, está expuesto a la enseñanza provista por sus líderes, y esa enseñanza la llevará consigo como base de su concepto de iglesia a otros lugares a donde se desplace.
    4. Los líderes de la iglesia no cuentan completamente con las personas, debido a la migración interna dentro o fuera del país, por lo que los planes y proyectos de la iglesia se ven constantemente cambiados en el tiempo.
    5. Las personas que se convierten a Cristo en la labor de la iglesia, en muchos casos se van a su país de origen o a otro lado, y sirven al Señor con las pocas o muchas herramientas recibidas mientras formaron parte de dicha iglesia local.
    6. En muchos casos, las pequeñas iglesias hispanas en Estados Unidos, sostienen más de una obra en uno, dos, o más países, sobre todo económicamente.
    7. Muchas de estas iglesias están compuestas por inmigrantes que carecen de documentos legales en el país, y eso limita su producción económica; al mismo tiempo, muchos de ellos no hablan inglés, lo que limita su círculo de acción, convirtiéndose la iglesia en un centro de apoyo, donde el miembro recibe más de lo que puede aportar, lo que dificulta muchas veces la participación en el liderazgo y gobierno de la iglesia
    8. Otro elemento es que un alto porcentaje de los miembros de las iglesias hispanas en Estados Unidos son personas que vienen del interior de los países latinoamericanos, y esto tiene algunas características:
      1. Un bajo nivel de educación secular
      2. Una cosmovisión bastante limitada
  • Tendencia a identificarse con la única iglesia que conocían en su país como punto de partida para conceptualizar la iglesia y su gobierno.
  1. Debido al punto anterior, la mayoría de las iglesias hispanas en Estados Unidos tienden a ser no muy numerosas, y en escasas ocasiones se vuelven iglesias influyentes en su comunidad.
  2. Muchos asistentes de las iglesias, vienen ya convertidos al Señor, cuando llegan de su país de origen; y traen consigo todo el bagaje de conceptos que tienen de términos como: Dios, iglesia, gobierno de la iglesia, liderazgo, denominación, creencia y aplicación de los dones, y demás doctrinas bíblicas, lo que hace difícil la tarea pastoral de guiar y en muchos casos re enseñar a los miembros.
  3. Muchas iglesias son más iglesias étnicas que denominacionales, porque sus miembros están compuestos por personas del mismo país, incluso a veces de la misma localidad del país de origen, e incluso en muchos casos, muchos de los miembros pertenecen a la misma familia en su pueblo natal, lo que condiciona relativamente la forma de gobierno de la congregación.
    1. En muchos casos, las iglesias étnicas son simplemente réplicas de “como se hacía allá” la iglesia, incluyendo elementos externos como el vestuario, la decoración del templo, pasando por la liturgia, y aterrizando en los principios y valores que se consideran “sagrados”. Cabe mencionar aquí, que muchos asisten a la iglesia más para “recordar” o “rememorar” sus experiencias pasadas, para que sus hijos nacidos en el nuevo país las aprendan, o simplemente para no perder contacto con su lugar de origen. Esto dificulta tremendamente la labor de establecer sistemas de gobierno en su forma más pura o definida.
  4. En los casos de las iglesias de personas de varios países, la iglesia debe contar en su mayoría con:
    1. Un buen sistema de liturgia: música, enseñanza, predicación, etc.
    2. Un liderazgo inspirador, con capacidad de comprender las diferentes idiosincrasias.
    3. Este mismo hecho hace que la iglesia sea menos “denominacional” y en muchos casos combina los sistemas de gobierno para mantener el balance en la asistencia de los miembros
  5. Las iglesias cuyos miembros se establecen de forma más definida y por largo plazo en el mismo lugar a través del tiempo, por lo general están formadas por personas que llevan mucho tiempo en el país y piensan en inglés, como americanos, y en muchos casos prefieren iglesias de habla inglesa, o la iglesia local tiene que proveer un servicio en inglés, lo que cambia totalmente la dinámica de la iglesia.
    1. Muchos de los hijos de las personas que asisten a estas iglesias no se identifican con dichas congregaciones y usualmente entre los 13 y los 18 años se van de la iglesia y no regresan en un alto porcentaje.

Conclusión

Por lo anterior expuesto, concluimos que:

  1. Independientemente del tipo de gobierno clásicamente definido especialmente en los libros de teología sistemática, el alto porcentaje de iglesias hispanas en Estados Unidos no representan ningún sistema de gobierno con exactitud, lo más cercano seria denominarse una iglesia de gobierno “congregacional” o en el caso de las nuevas iglesias neo pentecostales, algo parecido al gobierno episcopal, de carácter de alguna manera monárquico, al tener un “apóstol” que dirige una red de iglesias y reporta finanzas y eventos a dicha oficina, y cuyos obreros son apuntados por dicho líder.
    1. Una excepción a esta situación podrían ser la mayoría de iglesias presbiterianas, las cuales mantienen su estructura, con la salvedad, de que, en los últimos 5 años, debido a la gran fisura interna sufrida por la UPC debido a su posición con respecto del matrimonio igualitario.[1]
    2. En el caso de las iglesias Bautistas, aunque en la definición general el sistema de gobierno bautista es congregacional, hasta cierto punto, las mismas asociaciones de las convenciones regionales, establecen que el pastor es el único anciano (que dirige y enseña y coordina las actividades específicas de la iglesia), y por tradición las asociaciones y sus representantes, denominados “misioneros catalíticos” para cada región geográfica, van a apoyar directamente al pastor por encima de la iglesia en situaciones específicas, salvo eventos de faltas graves cometidas por el pastor. Al mismo tiempo, tanto en 1978 como en 2000, la NAMB (Junta de Misiones de Norteamérica por sus siglas en ingles), ratificó la enmienda al documento general de Fe y Mensaje Bautista, en el que se establece que ‘cada iglesia es autónoma’, con base al Artículo VI del documento: La Iglesia Una iglesia del Nuevo Testamento del Señor Jesucristo es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, asociados en un pacto en la fe y el compañerismo del evangelio; cumpliendo las dos ordenanzas de Cristo, gobernada por sus leyes, ejercitando los dones, derechos, y privilegios con los cuales han sido investidos por su Palabra, y que tratan de predicar el evangelio hasta los fines de la tierra. Cada congregación actúa bajo el señorío de Jesucristo por medio de procesos democráticos. En tal congregación cada miembro es responsable de dar cuentas a Jesucristo como Señor. Sus oficiales escriturales son pastores y diáconos. Aunque tanto los hombres como las mujeres son dotados para servir en la iglesia, el oficio de pastor está limitado a los hombres, como lo limita la Escritura.”[2] esto abre un abanico de posibilidades con respecto a decisiones especificas del gobierno bautista en la práctica, así como una amplia variedad dentro de las formas de la liturgia.
    3. En el caso de otra de las denominaciones más grandes y numerosas de iglesias hispanas en Estados Unidos, como las Asambleas de Dios, aunque se rigen por un gobierno también democrático, similar a la bautista, y su líder de interconexión de redes es denominado “obispo”, quien “supervisa” las iglesias de su región, realmente en el diario vivir de la iglesia local, en la gran mayoría de congregaciones, se hace conforme los líderes locales desean o el pastor dirige, dejando los patrones establecidos en su libro de doctrinas como puro formalismo burocrático o solamente para eventos en los cuales se unen las iglesias para actividades masivas o convenciones.[3]
    4. En términos generales de conclusión, diremos que muchas de las iglesias hispanas en Estados Unidos, permiten bastante libertad al líder local de dirigir como consideran, pero en los aspectos legales, todos los grupos se rigen por las leyes establecidas, dando prioridad a una especie de gobierno democrático, similar al gobierno político del país, lo cual define mucho la manera de gobernar las iglesias locales en general.

 

 

 

 

[1] https://www.pcusa.org/news/2015/3/17/presbyterian-church-us-approves-marriage-amendment/

[2] http://www.lifeway.com/lwc/files/lwcF_esp3_Fe_y_mensaje_bautista.pdf , Pag 13.

[3] http://adeua.org/Downloads/Constitution_and_Bylaws_SPANISH.pdf

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